EDMONTON, Alberta, jul 3 --
Su salubridad de los aborígenes se ve marcada por la pobreza, la marginación, la cultura y la colonización
Morir de sarampión o paperas en países del Primer Mundo suele ser una rara y triste excepción. O tal vez no. Cuatrocientos millones de indígenas sufren pésimas condiciones de salud. Y no viven en África. Afincados en Australia, Canadá o EEUU, padecen estas y otras enfermedades. Así lo indica un estudio publicado en 'The Lancet'.
Infecciones cutáneas, diarreas o malaria son algunas de las muchas patologías comunes entre los aborígenes. Y la llamada primera pandemia postmoderna
, el sida, es también una de las bestias negras que más muertes causa, según informa 20minutos.es.
Se trata de un problema endémico puesto que, según dos estudios recogidos por la revista científica, alrededor de un 15% de los niños aborígenes menores de cinco años está por debajo de su peso, un 11% está mal desarrollado y un 9% sufre una severa desnutrición.
Más allá de la pobreza, subyacen diversas causas, afirman los autores de dichos estudios -entre los que se encuentra Malcom King, profesor de la Universidad de Alberta (Canadá)-. En primer lugar, los efectos de la colonización, que alteró por completo su estilo de vida y costumbres, afectando su salud y bienestar.
Se destruyeron la mayoría de tierras de cultivo y lugares de caza y pesca, y se introdujeron sustancias perjudiciales como el tabaco y el alcohol. También llegaron microorganismos que afectaron de manera especialmente grave a una población, la indígena, que nunca antes se había expuesto a ellos.
La historia de los aborígenes se ha visto marcada por la marginación desde siempre. Cuando no, de su exterminio. Países como China o India negaron la existencia de estos habitantes en su territorio. La manera de identificarlos también ha propiciado la exclusión. 'Tribales', 'aborígenes', 'indígenas' o 'grupos minoritarios' son definiciones que potencian el aislamiento.
LATAM: Reporte
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