GUAYAQUIL, Ecuador, nov 2 --
La Cienaga es un pueblo pobre, olvidado, a diez kilómetros de una autopista, donde aun viven unos 17 vecinos, el más joven de 50 años.
Sin embargo, quienes nacieron aquí, regresan para el Día de los Difuntos y cuando mueren, no dejan que los sepulten en otro lugar. Por eso los dos primeros días de cada noviembre, son de alegría y rencuentro entre los que se fueron y los que aún quedan aquí, reseñó El Telégrafo.
El caserío alberga a más chanchos que personas. Bolívar Quimí, uno de los que se quedaron, lo afirma. Debajo de su casa viven 12 porcinos de diversos tamaños y colores que deambulan en busca de alimento y de un lugar lodoso para echarse a dormir. Él los observa desde la ventana.
Los animales son su compañía, desde que, hace muchos años, su esposa y sus ocho hijos se marcharon a vivir en las periferias de Guayaquil. Otros se fueron tras las inundaciones de 1985, cuando las aguas de la quebrada derrumbaron la iglesia y la escuela que nadie repuso.
LATAM: Reporte
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